Gente que se dio una vuelta


© Copyright

Si querés copiar y pegar, claro que podés; pero citá la fuente, ¿sí?. Gracias.

28 de febrero de 2010

La belleza salvará al mundo II

Ok, me pongo un poco bíblico. En el Génesis 1, al relatar el mito la creación dice que la tierra era töºhû wäböºhû, algo así como "confusión y vacío, sin forma, irreal, invisible, informe". Insisto, es un mito. Intenta poner en palabras el misterio que no se puede aprehender.
Y al ir creando, Elohim ordena, (pone orden, no es que da órdenes) y al ver el resultado dice que es "tob". Ahora bien, tob suele traducirse como bueno, pero también significa bello. Y la cosa cambia al pensar la creación no en categorías primeramente morales -bueno/malo-, sino estéticas: bello-no bello. Y la versión griega del Antiguo testamento traduce tob por kalós, bello, lindo en primer lugar y sólo derivadamente, algo bueno o recto. Alguna intencionalidad hubo en las interpretaciones, ¿no?. Traduttore, traditore, dice el refrán.
De hecho, en español decimos que algo lindo es bonito, y esta palabra proviene de bonus, bueno.
Parece una cuestión menor, pero gracias al amplio campo semántico del hebreo, podemos mirarlo así, como un Dios hacedor de belleza. Y el mal, lo malo como contrario a lo bello/bueno.
Ergo, si lo bello y lo bueno van de la mano, al menos en la tradición hebreo cristiana, ¿cómo desarrollar una moral de la estética o una estética de la moral?.
Intuyo: debe de tener que ver con hacer de la vida una obra de arte, una porción de belleza, antes que -o junto a- una obra de bien o bondades.

27 de febrero de 2010

Más de la belleza

Mientras espero una crítica que pedí, avanzo con lo de la belleza. Pero por otro lado.

Carezco de mentalidad científica o de investigación: cada vez que debía armar algún trabajo, monografía, tesina o lo que fuere era como viajar al infierno. Sencillamente me resultaba, y aún me resulta, casi tan difícil como escalar el Aconcagua en patas. Mi cabeza se maneja por intuiciones. De pronto aparece una idea, capaz no del todo formulada, en la que creo casi ciegamente. Con el tiempo y con suerte, puedo ponerle palabras; e incluso me sucedió, ponele, leer a alguien que, luego de un largo desarrollo, llega a mi conclusión. Está bueno pero es frustrante.

Y me parece que tiene que ver con el modo en que voy haciendo, conociendo, entendiendo algunas cosas. Un modo que antes que racional -o razonado- es visceral. De pronto, algo brilla, se manifiesta casi epifánicamente: una idea, un sentimiento, una corazonada que se impone y a la cual no puedo dejar de escuchar, a veces sin terminar de entenderla. Es una experiencia más bien numinosa.

Me parece, digo, que hay algo bello -en el sentido más amplio de la palabra- que percibo, que aprehendo, que casi, se me impone. Algo que brilla. Y que me pide atención.

¿Qué tiene esto que ver con la belleza?. Así es el modo en que la percibimos, como toda de golpe, pre-racionalmente. Y luego podemos digerirla o intentar decirla. Al principio no es más que un ¡guau, por Dios!. Sólo después de un tiempo se la puede decir, ponerla en palabras. Pero la experiencia queda como fuente inagotable de sentido.

26 de febrero de 2010

La belleza salvará al mundo

Dostoiesvky -una de sus creaturas-, dicen, dijo esto en "El idiota". Confieso: temo entrarles a estos tanques rusos, me da la sensación que me puedo perder y no entender nada. Y mi orgullo quedaría demasiado herido. Aunque no se lo contara a nadie.
No sé, entonces, a título de qué lo dijo, cómo se sitúa esto en su obra. Me quedo con la expresión más desnuda. Y recuerdo.
Recuerdo que, en las épocas que estudiaba metafísica, el pulchrum era como la suma de todos los demás trascendentales -que eran algo así como los predicados del ser, pero no puedo, ni me interesa, asegurarlo.
Recuerdo que Roger de Taizé, entrando en la tradición del cristianismo ortodoxo, proponía tener en las casas "un rincón de belleza", donde se pondrían los íconos.
Recuerdo el estremecimiento que se instala en el corazón, por ponerle lugar, al contemplar la belleza del norte argentino.
Recuerdo el placer de los nocturnos de Chopin, siendo que no soy fan de la música clásica.
Recuerdo la comunión con Francisco de Asís en el lugar donde escribió el Cántico de las Creaturas.
Recuerdo el vértigo de tener por primera vez en los brazos a los hijos de gente querida.
Recuerdo la emoción de encontrarme en Florencia, en el museo de la Academia, con el David al fondo de una galería en mármol de figuras inconclusas.
Recuerdo la serenidad de una pradera en la Borgoña francesa, con un arroyo verde esmeralda.
Recuerdo el éxtasis ante un colibrí que al amanecer y al atardecer visitaba las flores en la ventana de mi habitación.
Recuerdo 
Recuerdo. Y le creo a Dostoievsky.

25 de febrero de 2010

Head against the wall







Para no hacer de mi ícono pedazos;para salvarme entre únicos e impares;para cederme lugar en sus parnasos;para hacerme un rinconcito en sus altares.Me vienen a convidar a arrepentirme,me vienen a convidar a que no pierda,me vienen a convidar a indefinirme,me vienen a convidar a tanta mierda.
Silvio Rodríguez, El necio

Silvio es un poeta, de los grandes, de los buenos. Silvio supo cantarle a la mujer con sombrero, a la revolución cubana, al sueño con serpientes, al ala del colibrí. A él mismo. 
“El necio”, en sus propias palabras  «Es una canción de marketing, de precios. Y para que nadie se imagine que soy santo, voy a poner el mío (por ahora): El levantamiento del bloqueo a Cuba y la entrega incondicional del territorio Cubano que E.E.U.U. usa como base naval en Guantánamo.». En mis palabras, no las suyas, es un himno a la resistencia, a cómo permanecer en las luchas aunque se pierdan batallas.

Digo: una manera más madura e integrada de ir contracorriente, a seguir eligiendo y optando por sueños y quimeras, de creer en las infinitas posibilidades de lo humano en su bondad. En lo que con otros y otras podemos ir conspirando, tramando, armando. En las redes que podemos armar, en la vida que elegimos cuidar y celebrar.  Y todo esto pese a.

Pese a las decepciones propias y ajenas, A la poca prensa de la bondad. Al cansancio de la apuesta. Al desprecio de los que saben. A la risa de los escépticos, Al intento repetido de confiar y contagiar. A las opciones ajenas.  A las propias contradicciones. A tanto. A todo. Y a nada.





24 de febrero de 2010

Sobre el lenguaje 3


Último -por ahora- cut and paste sobre el lenguaje. Igual, hay más en mi cabeza esperando ordenarse para salir.


Los conceptos y las ideas no son, como solemos pensar, neutros e inocentes. El lenguaje, como sabemos, no sólo comunica sino que también construye mundos, mapas mentales. Si, como escribía, antes, hay una marcada impronta racista, por ejemplo, no menos cierto es que con cierto esfuerzo el lenguaje políticamente correcto (lpc) intenta corregir, disminuir, varios de estos posibles riesgos gracias a circunloquios. Una herramienta para ello son los eufemismos.
Etimológicamente, eufemismo significa "bien hablar/decir"; el phemi puede hacer alusión a lo que en castellano es la "fama", lo dicho sobre alguien. Ella puede ser buena (eu) o mala (blas-fema). Ahora bien: la mayoría de los eufemismos son circunloquios para no caer en la tan mentada discriminación o la incorrección política:
ya no hay más negros, sino personas de color (¿los demás seremos incoloros?); no hay indios o indígenas, sino habitantes originarios (¿de dónde, desde cuándo?); no hay discapacitados, sino personas con capacidades diferentes (lo cual nos convierte a todos los demás en personas con capacidades idénticas, ¡ridículo!); no hay ciegos, sino no videntes (con lo cual se define a alguien por la carencia). La lista podría seguir al infinito.
Claro que quien habla despectivamente de los negros, los discapacitados, los indios, por más que use un lpc, no por eso deja de lado su intención despectiva. Yo mismo, con hermosas palabras e innegable altura, puedo destruir y empequeñecer a quien quiera. Cerebro no me falta.
No es que en sí mismo me parezca mal el eufemismo, sino que creo que en el afán de “democratizar”, termina eliminando las diferencias, como si estas fueran “ocultables” o al menos, no deseables. Es como si se pretendiese que así, solamente, sin más, se pudiese cambiar la intencionalidad del hablante.
Si uso un lpc, soy cool, integrador; si llamo a las cosas por su nombre, corro el riesgo que el INADI me haga juicio. Insisto: no estoy en contra del lpc, sino de creer que por cambiar la expresión, así porque sí, se cambia la intención.
Las calles de Liniers se llenaron de senegaleses y peruanos, ajenos a nuestra idiosincracia, contaba el informe periodístico; ¿era eso lo que quería decir o no se animaba a llamar las cosas por su nombre y decir, simple y llanamente, que tanto negros como coyas o aymaras tienen una cultura que nos resulta jodida, extraña, desconocida?. Si el periodista lo hubiese dicho de este modo, quedaba sin trabajo; así, por lo menos, dio para un par de notas.



Ecos


Tincho Balcala
Tincho Balcala 
Estoo empezando a leer el primer envio. Con ánimo de debate... interesante. Voy comentando entre Manu gritando "PooOoyo!" (pocoyo) y "Mandame las cajas de la 8" (frase de redacción) con tono monótono.
Araceli Casale
Araceli Casale 
Tambien es interesante destacar que el lpc no es "safe": la gente negra aca son negros... "coloured" es de raza mixta... en algunos lugares decir gente "de color" es ofensivo...
Pablo Berbegall
Pablo Berbegall 
No sabía, Ara. ¿Yo que sería, entonces?, porque si bien no soy mixto, tampoco soy negro y no me vengan con que soy latino, excepto por el hecho que nací en Latinoamérica...


Tincho: ansiosamente espero tu voz.
Araceli Casale
Araceli Casale 
Bueno, eso es todo un tema.... cuando llenas algun formulario aca, yo siempre soy "white - other"!!!! Que se yo....pero ni negro ni raza mixta supongo....blanco?
El 19 de enero a las 12:32 · 
Mariana Casale O'Ryan
Mariana Casale O'Ryan 
jajaj! es cierto, cada vez es más difícil entrar en clasificaciones. Yo también pongo o white other (porque en realidad no soy white british ni irish, y european no hay...). Pablo, me hacés acordar a mi amigo Sameer que como está acostumbrado a referirse a sí mismo como "brown", un día me dice en castellano: "Yo, como soy marrón..." Todavía me estoy riendo... Supongo que no le gusta referirse a sí mismo como Asian (de padres indios) porque en realidad es británico, a pesar de ser "marrón".... Los ingleses acá supongo que te dirían con su pasión por el eufemismo y el "non committal", "you've got lovely olive skin". A mí hay gente que me ha hecho comentarios sobre mi como "dark", supongo que por el pelo y los ojos...

23 de febrero de 2010

Caleidoscopios

Gracias a unas fotos que saqué me di cuenta que a muchas personas les gustan los caleidoscopios (del griego καλοσ ειδος σκοπειν, belleza, imagen, mirar). A mí, desde chico, me fascinaron. Pero, supongo que por no gastar en cosas "inútiles", nunca me compraron uno -sepan los padres: hay inutilidades fascinantes-. Hoy día tengo tres (y un cuarto creo que lo regalé, no recuerdo a quién), dos clásicos, de los cuales restauré uno, y uno de esos con un tubito de ensayo en la punta. Ese no me gusta tanto. Un par fueron regalos. El otro lo rescaté de la muerte.
¿Qué es lo que me atrae?. Colores, formas, luces... siempre variadas y cambiantes. Pero lo loco es que están formadas siempre por los mismos papelitos, lanitas, lentejuelas. Depende el momento, la inclinación, el pulso, para que se forme una imagen única, irrepetible. Sin embargo lo de adentro es siempre lo mismo.
Parábola de las personas. Todos tenemos dentro tres o cuatro temas, historias, obsesiones, músicas de fondo, que dependiendo quién, cuándo, cómo nos tome, nos produce interna y externamente una imagen sinestésica, cambiante, pero siempre fiel a sus "cosas internas".
Parábola del evangelio, que según quién lo mire, le encuentra cosas nuevas y bellas para vivir.
Parábola de la vida, que se presenta de tantos modos como ojos miren.
Parábolas, no definiciones.

22 de febrero de 2010

Sobre el lenguaje 2

Hago un cut and paste de algo que escribí hace tiempo. Surgió de la evidencia del lenguaje que es machista, derechista y racista. I. e.: los genéricos masculinos o las palabras que en femenino son despectivas (¡PERRA!); las cosas ilegales van por izquierda; si va mal, se pone oscuro o nos las vemos negras... Es como un primer acercamiento al tema en forma de monólogo. Con pudor, ahí va.
"Soledad... No es lo que siento: es mi nombre: Soledad. O mi karma, no sé. Abstracto, indefinible, pesado. Con el sabor de la penitencia en el rincón, el color gris del invierno, la fría suavidad de una lágrima, olor a cuarto cerrado y vacío. Soledad, igual que la isla del sur, abrazada de vientos, aislada por mares violentos, olvidada, lejana. Soledad, Sole, Solita... como la actriz, pero sin público.

Madre debía ciertamente despreciar su género; tal vez quería cargarlo sobre nosotras a modo de prejuicios o venganza: ser mujer es ser Soledad, Dolores, nombres que eligió para sus hijas. Como si llamándonos hubiera sellado nuestro destino o como si diciéndonos conjurara a la felicidad para que se apartase de nosotras, para que nos esquivase de por vida. Ni la delicadeza del Rocío, ni la claridad de una Luz, ni la libertad de una Paloma, siquiera. Más que llamarnos, nos sollozó; más que nombrarnos, se compadeció de nosotras. Por un momento quiero pensar bien de ella: quizás sólo intentaba advertirnos. ¿De qué?. Lo ignoro.

Para compensar, nos hubiera venido bien una Remedios, un Amparo, una Consuelo si no, aunque las pobres nos cargaran como un peso solidario y compartido. Tampoco hubieran sido felices.

Los varones tuvieron mejor suerte: nacieron machos y fueron Lucas y el pobre Segundo, que claro, nació y vive así, segundo en todo. A su manera es feliz. Al menos no tiene sobre sí la soledad o los dolores; al menos es segundo de un otro. Hasta dónde sé, los varones no tienen nombres como estos; no conozco ningún Solo ningún Dolor. Violencia de género.

¿Qué habrá llevado a madre a llamarnos así?. Debe habernos engendrado entre dolores. ¿O será que nos parió con la sola compañía de médicos y comadronas?. ¿O, que de algún modo, somos ella?. ¿Qué le impidió a padre imponernos otro destino?. Acaso, también él crea que las mujeres somos eso: soledad y dolor, lejanía y lamento. O viviendo con madre, fue lo único que recibió de ella. O lo único que él supo darle. O lo que pudieron o supieron construir: penas y desencuentros.

Sin ponerme trágica, reconozco que no he sido feliz. Y lo he intentado. Cada intento de salir de la tristeza era desplazado por la melancolía; saliendo de la siniestra soledad, sólo encontraba un dolor más oscuro. Cuando el horizonte se pierde, lo más parecido a la dicha, para mí, es el olvido. Si siento que no puedo avanzar, olvido, anestesio, pierdo. Al punto que hoy por hoy me descubro página en blanco, casi virgen de historia buena o mala. Sin cuentas que rendir; sin abrazos que esperar o lamentar. Nada por perder, mucho por ganar.

Estoy buscando renombrarme, recrearme, redecirme... Hacer de mi soledad un espacio habitado, transformar los dolores de mi hermana en abrazos compasivos. Dejar el lamento y ensayar un canto mío, propio, desafinado, pero tan mío como nada. Romper el círculo eterno de desencuentros y generar una Compañía, un Alivio. Construir otra historia, la mía, sin culpas ni ensayos; con errores responsables, ávidas búsquedas.
Pero tengo miedo de que se me haga tarde y la soledad ya duela, los dolores queden solos".



Ecos




Mariana Casale O'Ryan
Uno de los legendarios tíos de Rory, parte del clan de médicos O'Ryan, se llamaba "Innocent Mary": sí, era varón, y como había muchos médicos en el clan, en lugar de llamarlos por el apellido ("Dr O'Ryan", como sin duda llamarán a mi cuñado, que tiene un PhD en psicología clínica y ningún pariente "doctor" contemporáneo que trabaje con él), lo llamaban por el nombre de pila: "Dr. Inno" (sonaría tipo "doctorino"). Dicen que era el más alegre de todos, pobre Inno...
El 15 de enero a las 9:35 · 
Mariana Casale O'Ryan
¡Muy bueno el texto, Pablo! Casi cómico en su tono de trágica inevitabilidad.... más, más, más! ;)
El 15 de enero a las 9:37 · 
Pablo Berbegall
"il piccolo dottore", pobre hombre. Innocent   Mary... ese nombre te marca muy mal. Ja!.
Gracias por lo del texto, fue una cosa de sentarme y poner todo junto... Le falta mucho, pero creo que la idea está ahí.
El 15 de enero a las 12:56 · 
Pilar Fidanza
¡Me encantó el texto, Pablo!
El 16 de enero a las 18:01 · 

21 de febrero de 2010

Sobre el lenguaje 1

Perdonen que haga un "cortar y pegar", pero hay un par de cosas que tengo escritas y que quiero compartir con uds. Tienen que ver con una de mis pasiones, el lenguaje. Bánquenme, son un poco más largas que lo habitual. Va la primera.


Hace tiempo vengo pensando y leyendo sobre el lenguaje. Me atrae el poder de la palabra, lo que revela, lo que oculta; el modo en que, parafraseando a Ivonne Bordelois, el lenguaje nos sirve para crear mundos, para decirnos, para decir. Cómo el lenguaje (o su falta) limita o eleva al infinito nuestra posibilidad de ser. Y su falta es violencia: la engendra o la provoca. Sin entrar en campos que me superan, piénsenlo desde lo psicosomático: cuántas veces lo no dicho termina estallándonos en algún lugar del cuerpo.
En algún momento, todos hemos experimentado lo que significa quedarnos sin palabras. Cuando la indignación, la alegría, el espanto, la felicidad, cualquier emoción fuerte nos invade, suele suceder que nos quedamos sin palabras. La lógica del lenguaje no da cabida a la expresión, o bien, la expresión no responde a la lógica. Queremos, necesitamos decirnos, pero las palabras no salen, no alcanzan. Ahora, imaginemos eso elevado exponencialmente: un pueblo, un país, un mundo que se queda sin palabras, que no sabe/puede sacar el mundo que tiene adentro, que está no mudo sino enmudecido. Que no está en silencio, sino silenciado.

Pienso en los que no distinguen el
haber de a ver, el hacer de a ser. ¿Pueden captar la diferencia entre la invitación a poner la atención en algo del deber?; ¿o la prioridad óntica sobre la práctica?.
Y no me refiero a simples "errores" ortográficos, sino a la falta conceptual, al hueco/confusión que se genera cuando son invitados a ver TV, a hacer una torta o a ser felices...



Y pego los ecos que recibí:
Mariana Casale O'RyanMariana Casale O'Ryan
Existe el no-lenguaje? El silencio es lenguaje tambien, en el sentido de que "significa". (perdon, estoy en compu prestada y no encuentro acentos, que inapropiado para este espacio!)
Lo que es tan opresivo acerca del silencio, de los pueblos silenciados, es el uso del lenguaje como forma de poder: a mi entender, la forma mas eficaz y destructiva del poder.
El 13 de enero a las 6:53 ·
Pablo BerbegallPablo Berbegall
Acuerdo en que no existe el no-lenguaje, y que el lenguaje puede ser usado como fuente de poder.
Lo que me interesa/preocupa es la "falta" de lenguaje, no como silencio, sino como falta de ideas, de conceptos; mejor dicho, quizás, cómo al no tener palabras (no quiero decir al no tener oralidad), es difícil tejer las ideas, expresarlas.
Eso que las abuelas nos decían, "hablando se entiende la gente", me hace pensar en que mucha de la violencia que vivimos es por esta falta de palabras, no por no hablar, sino por no tener cómo decir

El 13 de enero a las 8:43 ·
Pilar FidanzaPilar Fidanza
Coincido en lo del lenguaje usado como fuente de poder, en dos sentidos: Por un lado, la represión a la libertad de expresión... de los que todavía saben / pueden expresarse. Y por otro, más terrible, me parece: la pauperización de la educación, la "nivelación para abajo" - un pueblo ignorante, inculto, incapaz de hilar ideas, es más fácil de dominar.
Pero más allá del ámbito político (aunque reconozco que viviendo estos días en Argentina me cuesta no rumbear para ese lado), lo veo en todas partes: la televisión estúpida, la literatura del estilo "siéntase mejor en 5 capítulos" (y págueme una fortuna por ellos), y más. Es un triste fenómeno global - vean la RAI, TV5, cualquier canal de cable de otros países y verán que es lo mismo pero en otro idioma.
Un capítulo aparte: La cultura del mensajito de texto. ¿Cuántos de nosotros nos estamos acostumbrando a mandar un SMS en vez de agarrar el teléfono y HABLAR con un amigo/a? ¿Y además, mensajes abreviados? Me reconozco obsesiva (soy la Monica Geller del subdesarrollo) de la ortografía y la gramática (aunque a veces las cosas me salgan salpicadas de inglés), pero es que creo que si no las usamos, las palabras se nos van oxidando y mueriendo adentro...
Pablo, no sé si apuntabas para este lado, pero bueno, ¡es lo que me salió de adentro cuando leí tu texto!

El 13 de enero a las 9:39 ·
Pablo BerbegallPablo Berbegall
No sé muy bien a qué apunto, Pilar; sí creo que tiene que ver con la (mala) educación, instrumento que quita el lenguaje, con lo que decís de los sms, con la pauperización de los medios... Al menos me gusta poder compartir estas ideas.
Pero ¡basta!, tengo que terminar un par de cosas antes de irme a ver a los viejos.

El 13 de enero a las 9:55 ·
Hernan BonsembianteHernan Bonsembiante
Comparto lo mío...
Yo pensaba también en cuánto me cuesta a mí expresar en palabras lo que veo, siento, vivo...
Cómo no domino ningún arte, ninguno, entonces me encuentro mudo para poder expresarme. No sé pintar, no sé música, no sé bailar... Busqué en la fotografía pero tampoco encontré... Lo que mejor me sale es escribir, y aún así siento que me quedo corto, que me faltan palabras, que lo que termino escribiendo no es lo que quería decir, o dice menos de lo que pretendía...
He notado que la necesidad de expresarse es una necesidad básica. En grupos de la parroquia, con gente analfabeta o casi, lo artístico cobra una dimensión mayor de la que uno imaginaba. Lo que no sé es si esas formas de expresión reemplazan la oralidad

El 13 de enero a las 22:13 ·
Pablo Berbegall
Pablo Berbegall
¡Gracias a los que van compartiendo!. Coincido en lo de Hernán, que muchas veces me pasa que lo escrito no termina de expresarme. Pero cuando vuelvo a leer cosas que escribí, pasa que entro en diálogo con el yo que escribió (y por lo tanto fijó, aunque sea, momentáneamente) y el yo que re-lee. ¡Y a veces el diálogo es muy bueno!
El 14 de enero a las 1:05 ·

20 de febrero de 2010

Acrobacias

Tiempo atrás conocí a Xenia, artista, coreógrafa, bailarina, clown... Me enseñó un par de acrobacias que en la vida pensé podría llegar a hacer. Claro que nada de otro planeta, pero vamos, soy yo, la torpeza andante.
Fue mágico ver que podíamos (era de a dos): si la otra parte hacía bien lo suyo, yo sólo me tenía que ocupar de ser firme y seguro: firme para soportar el peso, seguro, para darle confianza.  Y por un brevísimo, fugaz momento, salía.
Luego pude ver a Xenia junto al Negro, en su show de teatro callejero: llegado un punto, hicieron algunas de las acrobacias que había aprendido yo. Me asombré, pensé que, como yo la sabía, no debía ser tan "importante" como para que ellos la hiciesen. Lo bueno fue "verme" de afuera. Ver qué ellos y yo sabíamos lo mismo en un punto. Ver que entre ellos se daba esa cosa de confianza y gracia que permite que uno se apoye, porque se sabe recibido, esperado.
Y cuando se casaron, me vino esa imagen: poder volar porque nos atajan; poder arrojarnos, porque hay red; poder saltar libre, porque hay hogar que acoge.

19 de febrero de 2010

Equilibrio vs estabilidad

A título de algo que compartía con una de esas personas que la vida me ha regalado últimamente. Muy creativa ella, muy linda persona, pese a su mirada crítica. Como diría Miguelito, de los lindos reversibles.
Le decía: ¿sabés qué? Hace rato que vengo huyendo del equilibrio, prefiero la estabilidad... El equilibrio es frágil, generalmente con un solo punto de apoyo: laburo o cuore, una cosa u otra. Te parás en un solo pie... Y cualquier empujón, te voltea. En cambio la estabilidad es más "estable", se puede distribuir el peso en varios puntos de apoyo..
Sin duda que hay momentos en los que no podemos más que intentar estar equilibrados, pero, insisto, es preferible la estabilidad. Cuando veo/vemos a los equilibristas (o malabaristas, por caso, con toda la admiración que les tengo), me admiro. ¿Por qué?. Porque están a esto de que todo se caiga, que se caigan ellos, las clavas, las antorchas, las pelotas... Porque el equilibrio desafía constantemente al peligro, y eso atrae.
Ahora bien, sinceramente: ¿quién tiene vocación de equilibromalabarista vital?. No digo que no haya ratos en los cuales literalmente estamos en la cuerda floja, sin red y con siete estrellas ninja en el aire al mismo tiempo, pero son eso, ratos. Imaginen vivir constantemente así. Da vértigo, tienta, pero por un ratito, no más.
Yo, al menos, prefiero la estabilidad. Que me permite estar de pie, aunque el piso tiemble; que me deja espacio y tiempo para acomodar la cintura ante los penales que se vienen. No sé, capaz son los años, pero ya no me atrae tanto vivir en la montaña rusa.

18 de febrero de 2010

Días de cine

Vi dos pelis estos días: Brother y Precious. La primera, me entero, es remake de una danesa, pero con caras bonitas del cine americano; la segunda, americana, pero sin las caras bonitas. Mientras me pongo a buscar la original danesa, más cool, claro, les cuento.
Antes que nada, me enamoré de Natalie Portman, de una belleza tremenda; segundo, me enamoré de Gabourey  Sidibe, cualquier cosa menos bella. Una, viuda temporaria; otra, oprimida full time.
Dicho esto: no las vean si andan medio para atrás, ni en un día que sea el último programa de la noche: hace falta luego de verlas, un poco de aire, de sol, como para deshacer el nudo que queda a la altura del plexo solar. Pero véanlas. No hay héroes, no hay violines románticos, no hay príncipes o princesas azules (ni de otros colores). Hay un baldazo de emociones duras, planos cortos, conflictos, tensiones de las reales, dureza... Pero hay vida, una vida que por ahí no es la más Hollywood, pero está buena.
Brother me hizo pensar cómo nada está dicho, cómo el ser humano es Caín y Abel al mismo tiempo, cómo somos y no somos, a la vez, capaces de todo y de nada.
Precious, por otro lado, me generó violencia ante la crueldad y admiración por las infinitas posibilidades del espíritu humano. 
Ambas historias, además, me resonaron conocidas, o al menos, no tan ajenas. 
Eso sí, no preparen pochoclo que se les puede atragantar. Les avisé.

17 de febrero de 2010

Cuaresma

No, no; no me pienso poner piadoso. Comparto, no más. Comienza la cuaresma (para aquellos que no son de tradición cristiana, es el tiempo que antecede a la Pascua) con el miércoles de Cenizas. Hay como dos "lemas" que la atraviesan:

  • la invitación al ayuno, limosna y oración, heredadas de la tradición religiosa judía
  • la invitación a la conversión, heredada de la tradición profética judía
Lo primero, creo, nos des-centra: nos corre del medio al recordarnos que no somos esclavos -de la comida, como signo amplio de los bienes-; que somos hermanos -al preocuparnos y ocuparnos de los más pobres-, que no somos dioses -al religarnos con el que nos libera y fraterniza. 

Lo segundo, lo explico desde el término hebreo nhm, que como raíz aparece en consuelo, compasión, causar pena (depende de algo así como si es pasivo o activo verbalmente); y el término griego que usa el NT, metanoia -meta, más allá, noia/nous, razón, mente, conocimiento.  Acabada la disgresión etimológica: viene a ser, a mi entender, cambiar la mente al ver con compasión, al apenarse de o con... 

Creo que es desafío a mirar desde las entrañas (rhmde Dios y por eso, elegir bien, elegir distinto, elegir la solidaridad horizontal por medio del ayuno que deviene limosna (me privo de para compartir con) y la solidaridad vertical, si cabe la expresión: como me sé contenido, compadecido, entrañable para el Otro, me animo a lo primero. Círculo creaturas, Creador.

16 de febrero de 2010

Saint Exupery contraataca

- No – dijo el principito. – Busco amigos. Qué significa "domesticar" ?
- Es algo demasiado olvidado – dijo el zorro. – Significa "crear lazos..." ... Sólo se conoce lo que uno domestica".
Antoine de Saint Exupery, op cit

Algo me sonaba medio extraño acá. Creo que lo encontré y no sé si podré decirlo bien, pero tiene que ver con domesticar y crear lazos. ¿Qué me sonaba mal?. Percibir que muchos lo "traducen" como adiestrar y poner ataduras. Y nada que ver.
Mientras que domesticar es lograr que lo ajeno se haga casero, doméstico, adiestrar es entrenar, y sabemos por los animales, que esto no es natural, sino producto de castigos y recompensas. Y hace falta crear lazos (créer lien), no atar ni cautivar. Lien si bien puede ser atadura, es también relación o vínculo. Y la cosa cambia.
Me resuena, entonces, el vínculo y lo doméstico como espacios de encuentro y libertad, no de capricho y dominio. Y me da miedo ver que en nuestras relaciones no siempre está clara la diferencia; o ver que instintivamente, huyo de quienes no lo entienden y confunden. Y veo que a veces me yo mismo olvido la diferencia.
Para domesticar y vincular, hacen falta dos libertades que se encuentren y no se anulen, que se tejan con ritos, códigos, tiempos. Hay que invertir y arriesgar, renunciar al dominio y animándonos a lo inesperado. Estarnos abiertos, dispuestos y vulnerables.
Hay (il faut) que animarse.



15 de febrero de 2010

Nuevas personas II

Sigo de alguna manera con lo anterior. Estas nuevas personas que menciona Rogers, me las apropio. Digo apropio, para no hacerle decir cosas que, quizás, no hayan sido su intención.
Las nuevas personas celebran la vida holísticamente. Digo: son capaces de integrar los diversos matices, sonidos, emociones, haciendo que lo contrario pueda convivir.
Son congruentes: pueden y deben, no por obligación sino por fidelidad, ser fieles al aquí y ahora externo e interno; se dejan tocar, atravesar, conmover por lo que pasa y lo que les pasa, y actúan o no en consecuencia. Pero no son neutras.
Son peregrinas/os conscientes, se saben en posesión pero en tránsito, flexibles y firmes.
Son capaces de integrar en ellos/as lo femenino y lo masculino. Y no le temen a las emociones.
Se toman en serio, pero no con seriedad: porque -se- respetan pero también conocen el juego y la risa.
Se alegran y se lamentan con las infinitas caras de la humanidad, porque las reconocen en sí mismas también.
Buscan la sinergia y la comunión no como estrategia, sino como estilo de vida, porque se reconocen parte, no dueños, de este mundo fascinante y tremendo.
Y muchas más cosas, que se nos irán ocurriendo.

14 de febrero de 2010

Nuevas personas

"Las nuevas personas incomodarán enormemente a los seguros poseedores de la verdad." - Carl Rogers

Rogers fue un terapeuta estadounidense. Para la data, googleénlo. Su ¿sistema? ¿escuela?  es la del acercamiento centrado en la persona. A los freudianos u otros dogmáticos les causa alergia, porque, de alguna manera, tira abajo ciertos tótems; es medio ecléctico. Yo lo soy, también. Por lo poco que leí, me gusta, me atraen sus planteos, me cierran más que otros, justamente, porque no se cierran.
Creo que la frase que encabeza el post de hoy resume mucho de lo que pienso; y a la vez es contradictorio: creo que esa frase es verdad. Y creo que las “nuevas personas”, de las que ya conozco a varias, incomodan. ¿Por qué?. Porque son a-dogmáticas, pragmáticas, construyen mientras se van dando procesos, viven ensayando sin temores, son ecuménicas, ecológicas en el mejor sentido de la palabra.
Me gustaría sentirme uno de ellos y ellas; creo que la verdad es, no un concepto, sino una persona. Para mí, que soy creyente, la verdad es Jesús-Hombre-Dios, persona. Y como persona que es, que somos, siento que me/nos invita a buscar nuestra propia verdad, no porque haya varias y variadas, sino porque las personas somos varias y variadas.
                

13 de febrero de 2010

Dibujando (en) el cielo (raso)

En algún momento de la madrugada ha llovido. Por supuesto, cuando a las 3 am hacen 27º reales y no tenés aire acondicionado, las ventanas quedan abiertas en un intento de respirar. Por supuesto que al estar abiertas y llover, entra agua a lo pavote. Por supuesto que en un rato tengo que secar el piso. Por supuesto.
Lo bueno: hay aire y se puede respirar sin la sensación de estar metido en una sopera.
Ayer por la tarde fui a visitar a Manu, mi ahijado de dos flamantes años. En verdad, a él y Mariana, su mamá, quien pasó de ser mi amiga a ser "la madre de mi ahijado"; con el papá, lo mismo. Estar con él es buenísimo; él es buenísimo. Buenhumorado, cariñoso, alegre. Ahora parece que dibuja; de hecho me regaló un dibujo para mi cumpleaños. Claro, no dibuja donde debiera, sino donde le pinta: id est, en cualquier superficie.
Tirados en el piso los tres, con juguetes, crayones, almohadones, se le dio por dibujar en un álbum de fotos. Mariana le explicó que no, y comenzó él a preguntar señalando con el crayón: ¿acá -la pared-?. No, Manu. ¿Acá -el piso-?. No, Manu. ¿Acá?. No, Manu.
¿Sabés dónde?, le digo, en el techo. Para qué. Tuve que levantarlo alto-alto para que intentase pintar el cielo raso. Se estiraba para llegar al lugar imposible, pedía más. Se reía, intentando lo imposible.
Me hizo pensar: qué bueno que otros/as nos ayuden -y ayudemos, claro- a "dibujar en el cielo raso". Que nos levanten en brazos, bien alto, para lograr lo imposible. Que animen nuestros delirios, nuestros sueños y nos digan que se puede dibujar en el techo; nos alcen y ayuden a creer que se puede.

12 de febrero de 2010

Mi propia ventana

   Otra mañana que amanece tórrida. Definitivamente, Bs. As. es un horno con 26.5º a las 7.00 a.m. Nos espera un día de aquellos. Es tanto el calor que me despierto sintiendo que no descansé. Igualmente, ya estoy con el café, intentando que el alma se incorpore al cuerpo y así pueda vivir este día.
Les cuento: hace unos años ya, comencé no sólo a disfrutar, que lo venía haciendo, sino a "producir" arte. Admiro a quienes pintan, cantan, actúan, bailan, fotografían, escriben bien. No a todos, claro, a los que me transmiten algo. De nuevo la subjetividad.


   Y para animarme a hacerlo tuve que callar a mis padres. No sólo a mis progenitores, sino a las voces que me susurraban a los gritos: no sabés, no podés, no te sale. Claro, descubrí que no tengo por qué ser Picasso, Julio Chávez, Benedetti, Gardel, Fred Astaire, Annemarie Heinrich. No. Pero igualmente sé y puedo, y lo que es más, algunas cosas me salen  bien, lindas. Me di cuenta que lo que hago también puede transmitirle a alguien, aportar sentido, belleza, emoción. 


   Ayer terminé un cuadro (va foto). Es una ventana en dos marcos. Y una amiga querida me escribe:  "Qué lindo!!! me gusta la idea de poder colgar una ventana donde uno quiera". ¡Esa es la idea!. Poder asomar/me/nos, cuando quiera, como pueda, por mi propia ventana. Con paisajes que elijo, con acentos que pongo, con subjetividades que no puedo ni quiero evitar, con técnicas por pulir, detalles que aprender, sabiduría para transmitir. Pero mía. Los invito a mirar.

11 de febrero de 2010

Sobre ritos, II

Nadie como un obsesivo para los ritos; repetir exactamente de la misma manera aluna rutina para que no colapse el (su) universo puede ser extenuante. Lo sé porque conocí gente que sufría por esto. Y sufría mal. No son esos los ritos a los que me refiero.
En El principito los ritos están ligados a los vínculos, al domesticar. Y domesticar es "hacer de la casa/domus"; lograr que lo extraño pase a ser casero, familiar. Esto que decía de poner cosmos (belleza) en el caos, de  conectar el pasado, el presente, futuro y dar sentido. Un afuera (un otro) que puede ser hostil -cómo no recordar el relato mítico de Gn 1, donde lo que hace Yavé es ordenar el caos- se hace cotidiano.
Ritualizar sirve para poner gestos y palabras que nos centran en el aquí y ahora. Nos permite ir hacia atrás y revisar pre-lógicamente la vida; mirar adelante y estar serenos por sabernos sujetos -no esclavizados- a una historia. Celebrar este presente efímero en el que estamos siendo como momento de plenitud adquirida transitoriamente.
Sigo dando vueltas al tema; cualquier experiencia, bienvenida.

10 de febrero de 2010

Sobre ritos

"-Es bueno que haya ritos.
- Qué es un rito ? – dijo el principito.
- Es algo también demasiado olvidado – dijo el zorro. – Es lo que hace que un día sea diferente de los otros días, una hora de las otras horas".
Antoine de Saint Exúpery, El principito

Sí, ya sé: ¿El principito?. Y sí, señores, admito que me gusta sin sonrojarme. Es más, creo que pertenece a mi cultura más interna, casi -oh, amada herejía- como la misma Biblia. Y la de los ritos es una de las definiciones prácticas más claras que he leído.
Los ritos tradicionales están medio muertos, creo, porque se vaciaron de sentido.  En la eucaristía, por ejemplo, ya no hay pan para partir ni copa compartida; sin embargo, el rito reaparece en el café o mate largo; la catarsis del teatro griego dio paso a la de los recitales; las fiestas de la cosecha, en los cambios de estaciones, se transforman en preparar la ropa de invierno y archivar el verano... El rito sigue siendo necesario.
-Nos- prepara, ordena, pone cosmos en el caos. Asegura que algo, en el medio del cambio, permanece. Conecta el pasado-origen, enraíza en el presente, proyecta al futuro-meta.
Escribo esto mientras tomo el café de la mañana. Rito, qué más.

9 de febrero de 2010

Ecos



Ese hombre o esa mujer está embarazado de mucha gente. La gente le sale por los poros. Así lo muestran, en figuras de barro, los indios de Nuevo México: el narrador, el que cuenta la memoria colectiva, está todo brotado de personitas.
Eduardo Galeano, El libro de los abrazos, "La pasión de decir 2"

Hace años mi buen amigo Martín me regaló este libro de Galeano. Una joyita; mi amigo y el libro. 
Hace un rato, no más, una canción que me "regalaron vía facebook" me disparó el recuerdo de esta imagen. Un hombre o mujer como el que cuenta Galeano, brotado de personas, narrando la memoria colectiva. Y también la certeza que soy como ese hombre, esa mujer. Que me habitan relatos, historias, propias y ajenas, extrañas y familiares. Que me resuenan, que se escapan, que necesitan ser dichas.
Voces mías, algunas casi de otra vida; voces prestadas que me he apropiado. Historias pequeñas que dan sentido, parábolas arrojadas a la espera de respuesta. Y el sonido familiar de voces que nunca conocí ni me conocieron. Que esperan ser nombradas. Me siento a escucharlas, las enumero:
  • la de abuela mientras plancha
  • la de Roque, en Tilcara, con sus ladrillos,
  • la del galileo del s I,
  • la de Gris, guía en un museo en Potosí
  • la de amigos del s XXI,
  • la de los cuentos inventados para los pequeños,
  • la mía misma, desde otro siglo,
  • la de tantos que pujan por salir a la luz.
Me llené de sonidos...