Gente que se dio una vuelta


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26 de marzo de 2010

24 de marzo, bis

Dos cosas.
Me impactó sobremanera el ver las siluetas es FB, sólo con nombre, como tantas veces las vi pegadas y pintadas en muros, y no de los virtuales. El hueco, el vacío, me fue elocuente: de las personas quedaba sólo nombre sin rostro. O, mejor, el rostro era el que guardaba en la memoria. Como las fotos de las madres y abuelas.
Me impactó, también, la apropiación que se hizo de los actos, como si se quisieran repartir las reliquias o se intentase medir ¿el dolor? ¿la ausencia?. Si en algo tan básico los sectores que defienden los DDHH no se ponen de acuerdo, ¡ay, Dios mío!. ¿Cómo llegar a acuerdos más grandes, más abarcativos?. Si no podemos consensuar esto, que es básico, ¡qué susto ante la incapacidad!.
Me viene a la mente: qué lejos de lograr un encuentro, una mesa, un acuerdo. Qué triste si la memoria de los que no están se convierte en una afirmación de poder.
Agridulce el recuerdo, más agridulce el modo.

2 comentarios:

agustina dijo...

Lo mismo discutí ayer con unos amigos doloro que hagan de un tema tan nuestro una cuestion poder, de propaganda, de ratos partidaria y que no nos acordemos, tal vez en otra fecha por respeto a esta tan importante que conseguimos, delos desaparecidos de la democracia..
tambien me da tristeza
en fin, habra que seguir sumando nuestro granito de arena en el encuentro, el dialogo, el consenso en lo cotidiano.

cariños

Pablete dijo...

Cierto, Agustina. Hay que seguir apostando y sembrar.